1 ago. 2016

29/08/2015 - Last day in Tokyo

Nuestras últimas horas en Tokio fueron un poco más tranquilas pero no por ello menos emocionantes. Por la mañana ya teníamos las maletas listas así que las dejamos temprano en la recepción del hotel y fuimos a desayunar a la que ya era nuestra cafetería favorita de la zona. Después del café nos fuimos hasta Jimboocho, uma zona de la barriada de Kanda, a unos 30 minutos de dónde nos alojábamos. Con el afán de aprovechar hasta el último minuto y seguir descubriendo nuevas zonas de la ciudad, cogimos el paraguas y no dejamos esta zona por investigar.

Jimboocho es una zona repleta de librerias, que a pesar de mi nulo nivel de japonés deseaba conocer, me parecía un lugar perfecto para despedir Tokio, librerías antiguas, pequeñas y olor a papel viejo.

A medio día volvimos a la estación principal de Kanda dónde habíamos quedado con Tsugihiko y Aya para comer. Tsugihiko nos sorprendió llevandomos a un restaurante tradicional, me impresionó muchisimo estar en un lugar asi, era cómo aquellos sitios que tanto había visto por televisión y en documentales. Comimos super bien y a la hora del postre me sorprendiero con una bola de helado y frutas riquisima con la que me felicitaban por mi cumpleaños que sería al día siguiente, ¡no esperaba tantas sorpresas!. También nos ofrecieron unos recuerdos de Japón preciosos.

Al termimar de comer nos acompañaron al aeropuerto y nos despedimos. Pero no fue tan triste como esperaba porque al partir supe del cierto que volveré por esas tierras, porque Japón es un lugar que ya me ha atrapado para siempre.


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